Pues sí, una sonrisa, puede cambiar el curso de nuestra vida. Así por lo menos me pasó a mí. Un día normal y corriente me dispuse en ir a ver un partido de fútbol y en él observé a una bella mujer que solo con una sonrisa creó en mí, un escalofrío que jamás había sentido.
Y es que la dueña de aquella sonrisa, hoy en día, es mi mujer y me ha acompañado hace ya, diez años.
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